| Rosario y el consumo de sal. |
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| Cien por Ciento Salud |
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En épocas pasadas se ingería menos de 0,25 gramos de sal por día, una cantidad para la que se está programado genéticamente. Las dietas actuales contienen de 10 a 12 gramos de sal por día. El alto consumo de sodio trae como consecuencia el aumento de la presión arterial y de las enfermedades cardiovasculares. Hoy la hipertensión viene en aumento y son muchos los que no se cuidan. Un problema que se puede prevenir, pero para conseguirlo hace falta tomar conciencia de los riesgos. Preocupados por el alarmante panorama lanzarán una campaña de información para la población general. Una iniciativa de la Sociedad de Hipertensión Arterial de Rosario, que preside el médico clínico Roberto Parodi, juntamente con la Secretaría de Salud Pública de la Municipalidad. El proyecto de extensión a la comunidad tiene como lema “Menos sal: más vida” y no tiene antecendentes similares en la ciudad. Los organizadores están avanzando con el proyecto que se pondrá en marcha desde el martes 13 al jueves 15 de octubre. “La intención es convertir a Rosario en la primera ciudad con menos consumo de sal de la Argentina”, adelanta el cardiólogo Diego Nannini, ex presidente y actual vocal de la Sociedad de Hipertensión Arterial de Rosario. Dieta hiposódica También incluirá la toma de presión arterial en centros de salud, en diversos puntos de Rosario como ser la peatonal, supermercados y distritos municipales. Realizarán recolección de datos de la población controlada para establecer estadísticas epidemiológicas y, además, entregarán folletería explicativa de la patología y de la dieta hiposódica. Industria de la alimentación Mejor prevenir. “A pesar de que cada vez se sabe más acerca de la enfermedad y los beneficios de controlarla, la población no se mide más la presión arterial y el riesgo de mortalidad no disminuye”, agrega Parodi. Una de las formas más sencillas de prevenirla es comiendo menos sal. “Según estudios, reduciendo a la mitad su consumo se puede disminuir en un 24 por ciento los ataques cerebrales y en un 18 por ciento la enfermedad coronaria”, cuenta Nannini. El consejo es para todos, ya que nadie está exento de la hipertensión, aunque quienes se deben cuidar especialmente son los que tienen la afección y los hijos de padres con presión alta. Otras medidas a tener en cuenta son no fumar, realizar actividad física, controlar el peso, mejorar la salud psíquica (investigaciones recientes demuestran que las emociones influyen), controlar la diabetes y el colesterol. Un consejo práctico es no llevar el salero a la mesa y probar los alimentos antes de salarlos, además de leer las etiquetas de los productos para elegir los que tienen menor contenido de sal. “Son muchos los que antes de probar, salan”, subraya Nannini. Ponerle mucha sal a la comida es una cuestión cultural, coinciden los profesionales. “Los indios yanomanos, del norte de Brasil, ingieren muy poca sal y no padecen hipertensión”, agrega Nannini. Es negativo el hecho de no volver a almorzar a casa y comer afuera menúes que suelen contener exceso de sal, calorías y grasa. Es mejor comer frutas, verduras, legumbres, lácteos, carne no procesada y huevo, aconsejan. Comenzar a cambiar los hábitos alimentarios no sólo beneficiará a quienes tienen hipertensión sino también a los que tienen valores normales de tensión. Con una disminución moderada de sal ya se alcanzan grandes beneficios.
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